Este fin de semana han sido las fiestas de mi antiguo colegio, donde había estado, hasta ahora, toda mi vida y por supuesto tenía que asistir y aportar mi granito de arena.
Pase allí un rato el viernes por la tarde volviendo a recordar los viejos tiempos y el sábado fui a ayudar a hacer los talleres para los alumnos más pequeños. Aunque hubo momentos un poco duros porque eran muchos niños y no dábamos a basto, al final salió todo bien y el balance final fue que me lo pasé genial.
Los niños pequeños siempre me han encantado y hacer cosas con ellos más aún y hacer esto sirvió para recordar todos los buenos momentos que pasé en este colegio. Además, ver la cara de felicidad de los niños disfrutando del resultado de sus manualidades, nos llenaba de alegría de ver que nuestro esfuerzo había dado sus resultados y todo había salido bien.
En definitiva, fue un fin de semana maravilloso, lleno de recuerdos, melancolía y alegría, de volver a revivir aquellos increíbles momentos pasados en colegio, mi segunda casa.