Cada semana, todos los fines de semana, he salido a pasear los tres días durante horas con mi novio o con mis padres.
Estos, eran momentos de completa liberación y paz. Eran momentos en los que aprovechaba a moverme por la ciudad, a desconectar y a hacer diferentes actividades con la persona que me hace tremendamente feliz, mi novio. Son instantes en los que soy feliz y vuelvo a ser una niña pequeña.