Una de las épocas que más me han gustado desde que era pequeña es la Navidad y mi mayor alegría era ir a ver las luces navideñas después de haber acabado los exámenes. Por supuesto, este año no iba a ser menos y he continuado con la tradición, sin embargo como este año terminé los exámenes antes y pude ir a ver con mi novio el encendido de luces que nunca había podido ver.
Este momento fue algo muy bonito pero también fue un poco duro ya que iba a hacer un año que un familiar muy querido se había ido y me traía muchos recuerdos. Además, este era un año de cambios de la tradición navideña burgalesa, puesto que el árbol no era el mismo de siempre y los puestos y barracas o estaban situados en el mismo sitio de todos los años y parecía que faltaba ambiente navideño.
A pesar de todo esto, supimos disfrutar el momento y de valorar lo que había este año.
Otra cosa buena fue ver las danzas regionales burgalesas. Esto es algo que me encanta ya que me recuerda a todos los años que pasé bailando y lo muchísimo que disfrutaba con ello.
Así, al final fue una tarde bonita y deferente.



